Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios


 

Política de Estado de Desarrollo Territorial de la Argentina


Con la intención de revertir la situación de conflictos y desequilibrios territoriales y sociales del país el Gobierno Nacional a través Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios ha diseñado la puesta en marcha de una Política de Estado de Desarrollo Territorial de la Argentina para el mediano y largo plazo que permita reordenar el territorio nacional.

La puesta en marcha de la iniciativa nacional en la Provincia, estará a cargo de la Dirección Provincial de Planificación e Inversión Pública y Subsecretaria de Planificación dependientes de la Secretaria General de la Gobernación, quienes tendrán la misión de involucrar a los actores sociales en un trabajo participativo para lograr la construcción y desarrollo de un nuevo modelo de país.

Esta Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial, como fue denominada, tiene como objetivo general guiar las acciones con impacto espacial hacia un crecimiento equilibrado, integrado, sustentable y socialmente justo del territorio argentino; y construir mecanismos de intervención más adecuados para aprovechar las oportunidades de desarrollo. Se trata de una política transversal que se inspira sobre la base de las necesidades reales y concretas de la población.

En este contexto, se definió el modelo territorial que se pretende construir en el horizonte temporal del año 2016 llamado "Argentina 2016"; , fecha en que se cumple el bicentenario de la Independencia Nacional.

El modelo permitirá a las provincias y municipios diseñar y orientar el desarrollo de su territorio, elaborando sus planes de corto y mediano plazo en sintonía con el modelo del país deseado en el marco de un Plan Estratégico Territorial.

Para lograr el objetivo del Plan se ha organizado un cronograma de tareas con las provincias a través de reuniones de trabajo, a fin de elaborar y debatir la propuesta preliminar de desarrollo territorial en torno a los temas definidos para esta primera etapa.


Fundamentos del nuevo modelo de desarrollo nacional


Las provincias del NOA: Jujuy, Tucumán, Salta, Catamarca, y Santiago del Estero, mantuvieron en buenas condiciones de funcionamiento sus equipamientos y demostraron buena capacidad de organización; pero en las últimas décadas del siglo XX comenzaron a presentar fuertes dificultades por la falta de adecuación a las demandas de un mercado agrícola internacional cambiante y más exigente. Sus estructuras productivas tuvieron serias dificultades para competir con ventajas frente al cambio de productos (remolacha azucarera en vez de caña de azúcar, por ejemplo) y lograr una economía más diversificada. Sólo la provincia de Salta ha logrado mantener algún nivel de inversión en forma continua, como consecuencia de la posibilidad de explotación petrolera y la producción de vinos de alta calidad.

Las provincias del NOA aparecen hoy como una economía debilitada desde el punto de vista productivo y empresarial y con muchas dificultades para poder adecuarse funcionalmente a la economía globalizada. Estas provincias han sufrido una marcada baja en su nivel de ingresos entre 1995-2000: en Tucumán -24, 4% y -18,8% en Salta. El caso de Jujuy con un deterioro de ingresos de solo 0,2% revela que la crisis en esta provincia estaba ya instalada desde hace tiempo.

El NOA en su conjunto tiene el 69.4 % de su población bajo la línea de pobreza, un 35.1% en condiciones de indigencia, un alto porcentaje de población rural (21.5%) y de población desocupada (13.2%); en este último caso, es el más alto del país junto con las provincias del NEA (Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones).
En este ambiente las ciudades se deterioran ya que los servicios para la población y la producción crecen lentamente.

Las provincias atienden con grandes dificultades esas demandas como consecuencia de la fragilidad de su recaudación. Se ha podido observar la necesidad de recurrir a en forma regular a subsidios del Gobierno Nacional.

El problema más serio es que en el modelo actual presentan un muy bajo atractivo para la colocación de capitales productivos. En consecuencia, su territorio muestra una estructura poco funcional al nuevo movimiento de la economía nacional e internacional. Sin embargo, desde el punto de vista estructural, contienen una red urbana que cubre a todas las provincias, con un alto índice de conectividad interna, que podría ser rescatada para estimular un nuevo modelo de organización territorial productivo, ya sea de mercado nacional o local.

Los profundos procesos de deterioro, marginalidad y desequilibrio territorial de nuestro país, y paralelamente la necesidad de revalorizar la capacidad interna de las diferentes provincias y áreas geográficas que lo integran, están señalando la necesidad de crear un nuevo modelo de organización territorial para el desarrollo del país en función de objetivos y metas comunes. Los actores responsables de llevar adelante estas tareas deberán no sólo comprender sino también atender los complejos procesos de desarrollo territorial actuando en dos frentes simultáneos:

  • la definición permanente de objetivos y lineamientos estratégicos y
  • la ejecución e instrumentación de dichos lineamientos en la práctica.

Se debe superar el abismo entre las palabras y las cosas, entre el largo y el corto plazo y tratar de unir los deseos con la realidad, las intenciones globales y estratégicas de construir un nuevo modelo territorial de país con la ejecución concreta que paso a paso conduzca a alcanzar los objetivos planteados.

Para ello será necesario trabajar en cada momento para:

  • Intervenir sobre la composición territorial del país y década una de sus provincias, para mejorar su posición en el nuevo orden globalizado, rescatando las capacidades instaladas y estimulando la superación de los déficits, para lograr el nivel de organización mínimo necesario para que el país deje de ser un mosaico desarticulado y arranque como unidad integrada e integradora.

  • Mejorar el nivel de desarrollo de las redes urbanas nacionales, provinciales y locales para que sean funcionales tanto a la calidad de vida de la población como a su capacidad productiva, moderando la competencia por el uso del suelo y estimulando la racionalidad en el uso de los recursos.

  • Actuar selectivamente sobre las características y dotaciones de la estructura productiva, definida en función de la participación de las actividades tradicionales y de las actividades nuevas, ampliando el empleo total en cada provincia o localidadpara superar los cuadros de pobreza.

  • Incrementar y racionalizar la dotación de infraestructura y servicios en cada provincia, articulando su funcionamiento a nivel local, provincial, nacional e internacional para lograr la integración interna y externa del territorio y la accesibilidad a los recursos económicos potenciales.

  • Trabajar sobre las zonas más atrasadas y menos dinámicas para ayudarlas a desarrollar un territorio sustentables con sus propios recursos naturales y humanos, estimulando en todo lo posible y en forma creativa su capacidad endógena de producción y su vinculación con los mercados nacionales y locales.

  • Estimular y mantener el orden territorial y la capacidad de gestión en las provincias más dinámicas, para que puedan colaborar solidariamente en la construcción de un territorio más funcional, equilibrado y equitativo, adaptado al desarrollo social, económico y ambiental deseado para la Argentina futura y con capacidad para sustentar los procesos generados.

En síntesis, es necesario crear una nueva política que permita superar los desequilibrios y gestar un nuevo escenario territorial que conduzca a la construcción de una Argentina equilibrada, integrada, sustentable y socialmente justa.